Crónicas Chuchetas 40: Sí, también soy mala mamá.

Escribo esta entrada media chata. O harto. Aburrida más que nada. Es que no ha sido un año para mí, como quien dijera, desde que comenzó el 2012. Lectores amables y antiguos recordarán la apestosa trombosis del Gato, que me aniquiló la vida social/personal/playística/etc. De hecho el otro día le comentaba a mi hermana que lo único bueno es que me solté al volante, pero que al resto todavía no le encuentro el “aprendizaje” de la enfermedad de mierda. Tengo que ponerme más budista y encontrale el sentido nomás.

Lo bueno es que la mostra comenzó ir al  jardín hasta las 4 y media de la tarde, desde marzo. La raja: casi todo el día para mí sola. Las que tienen hijos cachan el valor de los minutos sin ellos. Igual la voy a dejar cerca de las 10, porque ambas somos guenas pa la pestaña y el remoloneo.

Entonces me envalentoné y me puse a escribir harto, a leer más (tengo cuarquier book en el velador esperándome) y además, estoy haciendo el curso de tarot. Terrible de bacán.

Pero comienza el invierno juliao y los virus. Igual la mostri es grande y ya no anda tan mal como antes con un pequeño resfriado, además que habla y me dice dónde le duele, lo que es lo mejor del mundo.

Y gueno, esta semana maricona la mostra no ha ido al jardín (y no irá hasta el martes) porque tuvo otitis, y ahora está con bronquitis. Tiene guen ánimo, come bien, pero se aburre. Pa les cuento del desorden de juguetes, porque como guena hija única tiene más que la chucha, entonces los desparrama por todos lados pa entretenerse. Si sé que varias mamás les enseñan a sus hijos a recogerlos después de jugar: soy tan mala mamá, que los guardo yo (o el Gato) mientras ella duerme. Toda una mimada, que tanto.

Asi es que todo lo planificado para esta semana se jue al agua. Me tengo que sacar unas radiografías al pie (nada grave), tengo que ir a buscar unos productos que compré, tengo que mandarme hacer unas plantillas, tengo que no hacer nada.

Y pa escribir ahora, mi mostra ve Winnie the Pooh mientras el Gato le anda comprando los remedios. Me falta recoger los juguetes del living, de su dormitorio, bañarla, hacerla dormir, convercerla pa que se tome el remedio… cosas que antes hacía en silencio si tuve mi espacio para mí solita durante el día.

Estar chata es parte importantísima de la maternidad. La dualidad, pa mi gusto, eso de amar con locura a los hijos y al mismo tiempo tener ganas de estar sola ni hacer nada de nada.

Igual me quejo harto con una. Es que soy tan mala mamá, que con una toy lista pa la foto.

Yao los vemos.

 

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Crónicas Chuchetas 39: Bienvenidos a mi pulento blog.

Si usted está leyendo esta entrada porque llegó desde la Revista Mujer de La Tercera, le agradezco de una. La pulenta que para mí la gente que me lee es lo mejor de la vida, porque si no, ¿pa qué escribir?

Muchos se preguntarán ¿y esta mina, de aonde salió? De la guata de mi mamá poh. (En estricto rigor no de la guata porque fue parto normal, pero se entiende la idea). A pesar que sí soy mamá blogera, no me gusta mucho esa denominación, debo reconocer.  Más que nada porque escribo en la vida virtual desde julio del 2005, cuando me creé este blog pa putiar de la vida de mierda que tenía en ese momento, culpa mía por supoto. Tampoco me gusta porque me encasilla, y mi blog -lamento contárselos- no trata de pura maternidad ni la caquita ni de nada de eso. Escribo de varias cosas, de mi vida, de la vida, de mi hija, y a veces me quedo pegada en un tema, como por ejemplo cuando al Gato le dio la cagá de trombosis y fue lejos lo peor que nos ha pasado como familia.

También escribí todo mi embarazo, pero por otra razón: porque la pulenta que me carga el trato que se le da en la sociedad chilena a todo lo que tiene que ver con la maternidad: siempre feliz, contenta, con cara de Virgen María en la dulce espera. Personalmente me recagué de susto, me llené de dudas y temores gueones, y eso que mi embarazo fue a toda raja, a pesar de mis 36 años. A la que le interesa el tema puede hacer lo siguiente: baje pa bajo en el blog, al lado derecho donde dice “Ya he dicho” y busque cualquier fecha en el año 2009. Y lea si quiere. Si no, bacán igual

Por eso no soy mamá blogera, pero sí también porque tengo una hija hermosa y las más inteligente de la galaxia. Pero también soy dueña de casa, tarotista incipiente, lectora a cagarse, escritora en el fondo de mi alma y desde que nací, columnista (en este gran blog), guena pa brujear al Gato y sus desórdenes, hija, hermana, tía, no muy amiga y mil gueas más.

No tengo un día pa escribir y publicar. Soy bien dispersa pa mis cosas. Cuando se me para el hoyo nomás, como quien dijera.

Nuevamente, sean bienvenidos a este humilde blog.

Yao los vemos.

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Crónicas Chuchetas 38: Pensamientos maternales.

Pal lector que no cacha, soy dueña de casa. Desde que nación mi mostra no volví a trabajar, pero como siempre digo, ahora que no trabajo tengo más pega que cuando sí trabajaba. No se me enrede, me refiero a la casa y sus quehaceres: que doblar ropa, que colgarla, que barrer (sobre todo la destroyer de la Lady, como guena perra chica hace puras cagás), que hacer comida, que ir a la feria… ya me cansé.

Y gueno, si tampoco cacha, enveces me salen pitutos con mi gran amiga que es productora fotográfica: me paga bien y lo paso la raja. Antes que me pague tengo la plata gastá, esa onda.

Este miércoles de nuevo la ayudé. Estuve a cargo del catering (es decir, de tener las gueas pa comer pa los locos), y además armando cuestiones pa las fotos. Pero fue raro porque dejé a mi mostri todo el día en el jardín.

Para las mamás que me leen y tienen a sus hijos todo el día en el jardín deben pensar que le pongo cuarquier color. Seguramente, soy una mamá colorienta y que jué. La cosa es que el miércoles me fui cuando la chanchi aún dormía. El Gato la levantó y se la llevó al jardín tipo 9 (claro que le dejé todo listo la noche antes, aún así no la peinó y llegó con el beatle al verre, me contaron las tias), y me llamó pa contarme cómo había quedado.

A las 4 y media (hora en que la voy a buscar todos los días) me acordé caleta de mi chanchita, si se sentiría rara al cachar que pasan las horas y la mamá no llega a buscarla. A las 6 me fui rajá a buscarla al jardín (el Gato no alcanzaba, aunque todavía quedaba ene pega con las fotos) y llegué a las 6 y media en punto. La mostri feliz con los niños, me dio un abrazo y la tía me contó que se pegó por porfiada y trastorná, cosa que no me extrañó porque acá en la casa es igualita.

Llegué muerta de cansá a la casa, le serví su comidita y me puse a preparar una jalea que me pidieron pal jardín, mientras le ordenaba su mochilita. La cama estaba sin hacer, las ventanas abiertas, las mascotas con el medio diente.

Entonces caché que no me gusta esa onda. Que hice bien al tomar la decisión de cuidar a mi mostra mientras crece, aunque los hijos necesitan constantemente a sus mamás. Y también necesitan mamás contentas con sus vidas. En fin, cada una cacha cómo es su vida y cómo se las arregla con sus hijos y sus quehaceres personales.

Y tal como admiro muchísimo a las mamás solteras, también me saco el sombrero por esas mujeres que van a la pega todo el día, llegan a la casa a ver los niños, a hacer aseo, a cocinar, muertas de cansadas.

Guenos queridos lestores, aprovechos de contarles dos custiones. Una que miércoles por medio escribo en un pulento blog que se llama Creaconcritica. Mi columna se llama “Chipe Libre” y tienen que puro leerla, si quieren nomás. Lotro es que estoy tomando un taller de Tarot con el gran Pedro Engel. Sipoh, siempre me ha gustado la cosa media mística y me tengo harta fe porque me encuentro bien intuitiva. He estado leyendo harto sobre el tarot, porque me gusta saber bien de lo que hablo. Claro que estamos recién practicando, pero si alguien se anima, me avisa nomás :)

Yao los vemos.

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Crónicas Chuchetas 37: Pagando la manda.

En las peores épocas del Gato y su enfermedá de mierda, cuando me despertaba a cada rato en la noche pa ver si tenía o no fiebre, cuando apenas comía, apenas se ponía de pie y yo parecía mono tití de tanto hacer gueas y putié mil veces porque parecía que jamás se iba a mejorar, me acordé de la fe.

Creánlo o no queridos lestores, estudié en un colegio católico, de curas. De niña fui a misa y cacho los ritos católicos sin problemas. Entro a una misa y sé que viene a continuación y cuanto falta pa que termine.

Entonces me acordé de una ex compañera de trabajo que le tenía cualquier fe a Santa Gemita. Me puse a investigar sobre ella, y le hice una manda con toda la fe que tengo en mi corazón para que mi hombrón se mejorara. Ahora suena súper exagerado y cuático, pero la verdad es que en un momento yo pensé que se iba a morir. No de morir que todos nos vamos a morir alguna vez, sino que de morirse por la enfermedad. Me veía sola con la chanchi, me preguntaba dónde viviría, que tendría que reacomodar toda mi vida, que no podría tener pena porque la mostri me tendría que ver feliz… esa onda.

Y como gracias a Dios -y a Santa Gemita- el Gato se mejoró, tengo que pagar la manda. Si ella me cumplió, yo también.

Partí el viernes pasado, a Suecia a la misa de 12. Igual, pal que no cacha, la eucaristía dura apenas 25 minutos. No es como en el finde. Habían puras viejitas, viejitos y alguna que otra monja. La única de menos de 40 era yo. Puse atención a las lecturas, no comulgé y me pregunté el porqué el cura lee todo lo de la misa si hace lo mismo día tras día. ¿Tendrá mala memoria? ¿Se sentirá más seguro apoyado en un libro? Quiensá, como decía Papelucho.

Igual me aburrí más que la chucha. Caleta. MEGA. Pero tengo que pagar la manda y lo hago de corazón.

Asi que ya saben: los viernes a las 12 apago el celular porque estoy en misa. Soy una mujer de palabra.

Yao los vemos.

 

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Crónicas Chuchetas 36: El Terry y la Lady.

Cuando éramos los dos nomás con el Gato, una tía de él nos regaló dos hermanos gatunos: el Jacinto y el Pulgoso. Vivíamos en departamento (ya, póngale color por los pobres bichos) pero al poco tiempo nos fuimos a casa y descubrieron los techos y además peleaban caleta, entre ellos nomás porque rechicos les cortamos los cocos.

Lamentablemente poquitos días después del terremoto- 27F como le dicen ahora- atropellaron a Pulgosito. Igual Jacinto estaba feliz porque siempre fue bien cabrón con los cariños y celoso de su hermano. Y de pura felicidad se puso guatón y las palomas se comen su comida y él como nada.

Pero el gatuno por excelencia es el Gato (de ahí su apodo en este blog, pal no vivo); yo amo a los perros. Y como en facebook soy amiga de un montón de gente que recoge perritos y los cuida y trata de hacer algo entre tanto gueón irresponsable, de pronto me llegó una solicitud de un grupo “Ayudemos a Simón” o algo así. Recuerdo que vi las fotos y el pobre perrito estaba entero cagao, y su historia es más o menos así: un lolo se bajó de la micro y lo vio en la calle muerto. Lo tomó para correrlo (onda pa que el resto de las micros no lo hicieran mierda) y  cachó que estaba vivo. Se lo llevó donde otra lola que estudia veterinaria y lo comenzaron a cuidar. El perro Simón tenía bronquitis, estaba cojo, y como que no tenía algunas capacidades motrices: si trataba de tomar agua, se le caía toda la carita adentro del pocillo.

Lo visité cuando la mostrí tenía 8 meses: apenas caminaba y se meaba solito. Le pregunté al Gato que nombre le podríamos poner y me dijo “Terry, como el chico Terry“. Ahora el Terry ya no es cojo, tiene el pelaje brillante y es terrible, pero terrible de bravo. De ahí su nombre.

No es talla. Si entra alguna persona que el Terry no conoce, se transforma y lo muerde cara de raja.

Por otro lado, siempre quise tener una perrita, porque son más limpias y más bravas. Hasta que hace un par de semanas fuimos con la mostri y el Terry (que anda suelto y se porta la raja) a la modista. De repente viene corriendo toda feliz una perrita y se pone a jugar con el Terry. Unas lolas de un local me dijeron que la habían ido a botar ese mismo día, pero la Lady andaba feliz como si nada. Me la traje pa la casa, pensé en un nombre que fuera como Terry pero femenino, y listo.

Los dos primeros días el Terry andaba feliz oliendo a la Lady, pero al tercero quedó chato, porque al parecer la Lady vivía en casa y no tiene susto de nada: es la típica perrita chica (debe andar por los dos meses recién) entera hinchadora, que muerde lo que encuentra y se nos escapa cada vez que abrimos la puerta de la mansión. No le tiene miedo a nada y quiere puro jugar. Mientras que el Terry siempre se ha portado bien, es obediente y le tiene miedo a las escoba. Es la media diferencia de comportamiento entre uno y otro.

Cuando voy por la calle y veo a perritos abandonados (no son vagos porque ellos no escogieron andar todos hambrientos en las calles ni cagaos de susto), me da un resto de tranquilidad saber que hay dos menos. Y que la mostra aprenderá de esta manera a que los animales hay que hacerles “nanai” (aunque igual les pega patás y ellos sus mordicos piolas).

Yao los vemos.

 

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Crónicas Chuchetas 35: El update.

Pal que no cacha inglés, la palabra famosa significa: actualización. Pero le da como su caché, así como el famoso “sale” y todas esas siutiquerías de nuestro querido Chilito.

Pa empezar, una lola entera guena onda me arregló el blog y toda la cagá con la seguridad, cosas que yo no tenía idea. Gracias @Ymodita por ser responsable y rápida. Además hizo unos pequeños cambios que sólo el ocservador cachará.

Y gueno , qué onda el Gato. Está mega bien, se siente la raja y quiere puro volver a trabajar. Y yo también. Necesito mi espacio en la casa, poder sentarme en mi escritorio tranquimente a escribir y que nadie me guevee. El viernes se le termina la última licencia (que el doc le dio por 30 días), el sábado tiene control y tamos cruzando los dedos para que el lunes vuelva a la pega. Eso sí que toma como mil remedios por día (tiene de esas cajitas que van de lunes a domingo pa poner las pastilla pal día) y usa unas medias terribles de sepsys, harto carozis pero son anti trombos.

Asi es que aprovechando que el médico contralor de la isapre lo encontró entero cagao, le aprobaron todas las licencias (se las recharazon mientras estaba en la clínica, esa onda los cara de raja), nos escapamos a Maitencillo. Un poco tarde, porque nos cagamos ofri. Igual en el día hizo calor y la mostra lo pasó chancho en la arena y como está más grande miraba el mar, los pezes y anduvo a pata pelá hasta que se cansó. Pero en la noche (ni tanto, tipo 6 y media de la tarde), teníamos que prender la estufa y yo de pura avispá que soy llevé un chaleco que con cuea recién lo uso en junio acá en Santiago. Asi que nos vinimos nomás. Por mí me hubiera ido a unas termas, pero el Gato dale con que la playa y la gueá. Entero agilao y yo más que le hice caso.

Lotro que me pasó es que me empezó un dolor en el pie derecho, con cara de juanete. Puta que me sentí indigna, si igual son terribles de feos. Pedí hora a un dostor que no cachábamos y me djo que era una bursitis, me dio un remedio contra la inflamación y listo. Como me siguió molestando y con lo que nos pasó con el Gato (eso de doctores que no cachan una) le pedimos al reumatólogo que lo atiende por la espondilitis (la otra enfermedá que le “descubrieron”) que nos diera el nombre de un doc que fuera terrible de seco. Juimos donde este caballero, quien me dijo que lo que tengo es pie cavo. Conclusión: tengo que usar plantillas y zapatillas. Ninguna de las dos cosas me complica, desde que me embaracé dejé de usar los tacos y fue lo mejor que me pudo pasar, puro sufría de las patas. Y conversando con mi mamá, mi abuela también tenía el pie cavo. Pura cosa genética.

Y cosas de la maternidá: la mostra (que tiene dos años 8 meses) tiene el porte de un niño de 4 años, se mete a su padre por la raja, no come ni frutas ni verduras (sólo palta), saluda a todo el mundo (para nada de tímida), canta todo el día y habla todo el día también. En resumen: es la raja ser mamá de esta hija hermosa que Dios me dio.

Asi poh amables lestores, al parecer este lunes 16 de abril las cosas recién vuelven a la normalidad en nuestra vida, después de tres meses y unas semanas: la mostra en el jardín, el Gato trabajando, y yo de dueña de casa, tranquila y sin que nadie me moleste. ¿Será mucho pedir?

La última novedad es que recogí una perrita, se llama Lady, se porta como el horto y el Terry (nuestro primer quiltro) al principio estaba feliz con la mina, pero al otro día estaba chato, porque la loca es hiperactiva.

Voy a subir unas fotos de nuestra familia perruna. Y del guatón Jacinto también, claro que es un gato de chalé de tomo y lomo, de padre y madre de casa, quizás por eso se cree tanto la raja y ni caza las palomas el flojo.

Yao los vemos.

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Crónicas Chuchetas 34: La foto.

Lotra vez dije que iba a subir una foto pa que cacharan cómo va la cosa. Esta es del día que celebré mi cumple, el 3 de marzo (tengo las velas en mi mano, las compré doradas porque me encanta ese color), y sale el Gato. No se nota lo flacuchento que está y no tiene tan mala cara.

Gueno, acá está pa que la vean y eso.

Acuéndese que hice una de esas páginas en facebook de Crónicas Chuchetas. Tienen que puro cliquear en “me gusta” y tamos daos.

Cuarquier consulta a mi correo nomás: claudiacanifru@gmail.com

 

Yao los vemos.

 

 

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Crónicas Chuchetas 40: ordenando un poco la vida.

El Gato sigue lento pero seguro, según los médicos. Según yo, más lento que río de caca. Por lo menos ya no tiene tan mala cara, camina un poquito mejor que antes, y le duelen menos las piernas. Pero que sigue cagao sin novedad, sigue.

Y la verdad es que ya estoy chata de todo esto. Ha sido muy largo, muy inesperado, muy apestoso. Si antes pedía un memumento, ahora estoy tomando hierba de San Juan. Como soy experta en cachar los síntomas de depresión, me “autoexaminé” y concluí: o estoy muy muy mega cansada, o estoy incubando una rica depre.

Lo peor de todo es que no puedo dejar de funcionar por mi mostra. A las tías se le ocurrió sacarle los pañales (en realidad era la única de su nivel que los usaba y se negó a ponérselos) y al otro día de mi cumple le puse calzoncitos. Estuve todo el día trapeando y escuchando sus “no” cuando le decía que fuera al baño. O cuando llegaba del jardín, lo mismo. De hecho mi mostra tiene cerca de 40 calzones, porque cada día usaba cerca de 9.

El finde nos fuimos donde mi mamá a Calera de Tango, a relajarnos un resto, y por arte de magia comenzó a avisar, caca y pipí. Me dice “¡pipí, pipí!” y partimos corriendo al baño, la mostra muerta de la risa, y después que hace todos tienen que aplaudirla. ¿Conclusión? Una vez que mi hija cachó que no tiene una madre histérica todo el día, se relajó y avisó.

Aparte de la hierba famosa, me puse a hacer otras cosas. Gueno, ni tanto. Es que no me puedo engañar: jamás he sido deportista y me carga la onda gimnasios. Pero lo que sí me gusta es escribir y leer. Entonces voy a dejar a la mostra al jardín en la mañana, y me siento en este escritorio con mi computador a dejar que los dedos tecleen nomás. Estuve unos días viendo los matinales (antes veía puros monos) pero me aburren lueguito y me da más depresión quedarme en cama.

Supongo que son efectos “normales” después de esta hecatombe a nivel familiar, aunque encuentren que le pongo color. Y eso de “sacar de lo malo algo bueno” como que no me resulta mucho, porque todavía no veo lo beneficioso de esta enfermedad de mierda a nivel familiar. Lo único es que me solté al volante y manejo pa toos lados sin miedo ni nada. Lo que sí sé es que estoy chata de esta rutina de mierda que nos obliga a vivir la trombosis qlia.

A ver si subo el ánimo su resto, igual el jueves comienzo un curso que tenía ganas de hacer, y ahora que la mostra está más grande, puedo al fin.

Yao los vemos.

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Crónicas Chuchetas 32: Ayer cumplí 39 años.

Me encontrarán gueona, pero cuando la gente me saludaba por facebook el día de mi cumple me daba como lata. No sé, me sentía como incómoda. Asi es que lo saqué. No tiene nada que ver con que me dé lata cumplir años y esa onda. Me falta 1 año pa los 40 y a mucha honra.

Es que es distinto que a la gente que una realmente le importa te llame o te mande mensaje por tu cumple, que lo hagan porque una página gueona les avisa. Aunque también lo pensé de otra manera: en este extraño mundo virtual, una como que igual le agarra cariño a la gente que no conoce personalmente, pero le cachai su resto la vida, te alegrai con sus buenas noticias y si se le muere alguien igual te da pena. Es raro, pero es así.

La gueá es que saqué mi cumple del facebook y listo. Me saludó repoca gente. O debo decir que me saludó la gente que me tiene que saludar nomás: mi familia y mis poquitos amigos. Y me sentí mejor. Entera cuática, lo sé.

Por supuesto que celebré, pero piola, el sábado en la tarde. Además que igual estaba cansada, porque el mismísimo sábado nos levantamos terrible de temprano pa ir a control con el médico del Gato, lo que significa que: tengo que levantar a la mostra, lavarle el poto, mudarla, peinarla, ponerle la leche en la mamadera, sentarla en el auto, abrir la cagá de portón, retar al Terry pa que no se salga (no olvida su pasado de quiltro y se manda a cambiar a la chucha), meter las muletas del Gato “porsiaca”, sacar el auto, cerrar la cagá de reja, llegar a la clínica, subir a buscar una silla de ruedas (el Gato está terrible de débil, la pulenta que subo una foto del sábado próximamente), decirle a la mostra “al lado de la mamá” cinco mil veces… me agoté por la chucha de puro escribirlo. El doctor lo encontró que avanza bien, yo lo veo igual de cagao, la pulenta. Mi mamá me dice que es porque lo veo todos los días, y debe ser así. La cosa es que tipo 10 de la mañana partimos a la pediatra de la mostri, porque se pegó una cagá de resfrio en el jardín. Vuelta a subirla al auto, amarrarla, dejar la silla de ruedas, manejar a la chucha, estacionarme de nuevo, buscar otra silla de ruedas, el Gato con cara de mega cansado, preguntarle a la secretaria si la doctora tenía sobrecupo, comprar el bono, el Gato con más cara de culo, la mostra jugando con todos los pendejos, pa na tímida (y le dio con “míó”), comprarle puras gueas azucaradas al Gato, la doctora se paletió y nos atendió rápido, la mostra con amigdalitis viral… Llegamos a la casa tipo 1, cagaos de calor, y mientras yo ordenaba la mochila de la chanchi y varias cosas caseras, me pongo a cocinar el almuerzo: tiré unos bistocos a la sartén y listo.

El año pasado mi mamá se operó de la vesícula y yo me fui a cuidarla a Calera de Tango (donde vive) y justo pa mi cumple. Este año el Gato too cagao. Pa los 40 tiro la casa por la ventana, y no es gueveo.

En fin, las cosas avanzan más lento que río de caca con el Gato. Y los lindos de la isapre le rebajaron de 15 días a 10 la licencia por encontrarla “no justificada”, justo cuando estaba en la clínica. Tuvimos que ir a la cagá de Compin, que ahora está más decente, debo reconocerlo. Sistema qliao de salud en este país.

Gueno ilustres lestores, les cuento que hice una de esas páginas en facebook. Busquen “Crónicas Chuchetas” y hagan me gusta, si quieren nomás, obvio.

Felices 39 para mí. Cansaos y enrabiados, pero igual dando gracias a mis padres por darme la vida.

Yao los vemos.

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Crónicas Chuchetas 31: Lento pero seguro

El jueves 16 de febrero fuimos a que el Gato se hiciera un doppler pa cachar si la fiebre y lo mal que se sentía era debido a una tromboflebitis.

Les pongo la fecha no de latera sino pa que cachen lo laaaargo de esta enfermedad de mierda. Porque después de cambiar de médico (el que se ha portado la raja), el Gato no se mejoraba. Al contrario, la gente que lo veía le encontraba cada vez peor cara y caminaba como mostro si no usaba las muletas.

Ese jueves fuimos los dos juntos a la clínica porque la mostra se quedó en Calera de Tango regaloneando.

En fin, la lola que le hizo el doppler se tomó todo el tiempo del mundo en examinarlo. Al principio me daba nervio mirar (entera agilá, lo sé), pero cuando caché que no era nada asqueroso ni raro, miré, obvio. Después de 45 minutos fue a buscar un médico porque le encontró más trombos y nos dijo que tenía que quedarse hospitalizado. Llegó la doctora y le encontró cuágulos como a la altura del ombligo. Es decir: riesgo de embolia.

En ese momento, mientras nos daban las malas noticias, se me hizo un nudo de pura angustia en la garganta. El Gato estaba pálido. Nos comunicamos con el cardiovascular quien nos dijo que ingresáramos por urgencias. De hecho la clínica estaba llena y le hice un ingreso “virtual”.

Como dice la canción de  Los Prisioneros “no es fácil para mí hablar de esto”. Es que no es lo mismo cuando escribí de la cesárea por el nacimiento de la mostra, que lo triste y angustiante que ha sido ver al Gato mal, asustado, cojeando, tomando remedios, dándose ánimo. Me ha costado aceptar que la recuperación es lenta, muy lenta. Me ha costado ser la única adulta sana en esta casa, soy como esas mamás solteras que aperran solas en todo (quizás le pongo color su resto), porque antes el Gato me ayudaba en todo,  no se poh, en barrer, mudar a la mostra, poner la mesa, me pelaba los tomates, esas gueas del día a día, y ahora está recuperándose en la casa (el jueves pasado le dieron el alta), caminando de a poco, flaco, ojeroso, pero con ánimo.

Lo divertido es que la mostra se acostumbró a despertarse y saludar al papá que está en su dormitorio, y cuando no lo encuentra (porque anda en el doctor temprano, por ejemplo), lo anda buscando. Yo le explico que salió al médico y me dice “nanai papá”. Y con eso queda lista.

Pa los que no conocen al Gato en persona personal, les cuento que siempre lo gueveaban que era tieso de body, que parecía Robocop. Y lo peor es que no es talla, si siempre yo le encontraba una rigidez media rara en el cuerpo. Pa pior el hombre es porfiado y nunca iba a verse la espalda o lo que fuera que tuviera malo. Pero con tanto examen que le han hecho, resulta que le encontraron la enfermedá que tiene: espondilitis anquilosante. Es más cabrona que la trombosis, además que está su resto avanzada, pero ya se la está tratando.

El 7 de marzo se cumplen 60 días desde que le encontraron la trombosis al Gato. Más tiempo que la cresta. Y si se están preguntando qué pasó que le quedó más la cagá, ocurre que el anticuagulante que estaba tomando el Gato era un chiste pa él y por eso hizo más trombos. Ya se lo cambiaron y ha estado rebien.

Les agradezco a todos los que me han escrito correos o por tuiter pa preguntarme o darme ánimos nomás. En serio que ayuda harto

Sé que estoy un resto latera. Ya vendrán tiempos mejores.

Igual las cosas malas sirven para crecer y hacerse cuero de chancho. Lo tengo claro. He estado pensando en lo bueno de lo malo, y algo en claro tengo.

Se viene mi cumple 39 y la pulenta que no me siento de 40 casi. El próximo año haré la media fiesta, porque este año será una celebración entera piola.

Yao los vemos.

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